Acababa de ser nombrado director de la Casa de la Cultura Peruana, y siendo él un intelectual nada adicto a la burocracia, necesitaba ayuda urgente.
Arguedas estaba en la etapa de conseguir gente idónea para formar su equipo de trabajo. Cuando ya había entrevistado a varias de las candidatas a secretaria para su despacho e ingresó la última, el Maestro le preguntó sin apenas mirarla, qué senador, diputado o autoridad la había enviado.
Pero !oh sorpresa! Ella llegaba sola, sin ninguna tarjeta de recomendación, sólo con un curriculum en el que mostraba estudios y experiencia. Bien osada para la época esta candidata. En todos los concursos , los aspirantes presentaban las consabidas recomendaciones de alguien de arriba. El famosísimo tarjetazo.
Cuando escuchó que la aspirante a secretaria llegaba por sus propios medios y sin padrino, a Arguedas le cambió la actitud de apatía inicial, le sonrió a la candidata, le dio la mano y la felicitó "Qué excelente persona debe ser usted, señorita, el puesto es suyo".
Fue una relación de trabajo excelente y duradera, no se equivocó el Amauta.
Hola Ligia,
ResponderEliminarBienvenida al mundo bloggero, ya somos tres de periodismo que tenemos blogs, Meche, tu y yo.
Te felicito e invito a visitar mis blogs, espero tus inteligentes comentarios y tenerte como seguidora.
Cariños,
María del Carmen
p.d. MIS BLOGS SON LOS SIGUIENTES:
http://misescritoresypoetasfavoritos.blogspot.com
http://elcofreemisrecuerdos.blogspot.com
http://derechoyfamilia-paginaslibres.blogspot.com
Me ha gustado mucho el lindo recuerdo de como era nuestro gran escritor.