domingo, 13 de marzo de 2011

El presidente que quería ser senador

Marzo de 1990, semanas previas a las elecciones generales: Un gran favorito, Mario Vargas Llosa escoltado en las encuestas por Luis Alva Castro, Enrique Bernales, Henry Pease, Alfonso Barrantes y otros cinco candidatos más. Algunos eran perfectos desconocidos.

La revista Caretas acababa de publicar la famosa carátula del "samurai"  Alberto Fujimori, que por ese entonces apenas asomaba la nariz en las últimas encuestas. La portada fue exitosa, y dio que hablar.

Era un sábado; en el canal de TV donde trabajaba estábamos preparando la edición  del día siguiente y todavía no teníamos al entrevistado. Justo entonces escuché que  al lado, en la mesa de trabajo de otro programa dominical, la productora rechazaba el pedido telefónico de la señora Susana Higuchi para que su esposo Alberto Fujimori fuese invitado ese domingo. Y pensamos ¿Por qué no traerlo nosotros? Es un personaje nuevo, un descendiente japonés que es candidato a presidente del Perú. Algo impensable entonces.

Fujimori se presentó puntualísimo el domingo, y mientras lo preparaban para las cámaras me preguntó a quién había designado para que lo entrevistara.  Le indiqué que el designado era Mauricio Fernandini, y entonces me dijo: Señora por favor, dígale que no se olvide que también soy candidato a senador, a senador, no se olvide.

De allí en adelante tuvo algunas oportunidades más en la TV;  el ascenso del "outsider" fue meteórico y su intención de voto aumentaba día a día aunque ya no se podían publicar las encuestas. Faltando una semana supimos que Alberto Fujimori iba segundo en Lima. Y el día de las elecciones  llegó segundo después de Mario Vargas Llosa por lo que pasó a la segunda vuelta. En el debate final se dedicó a atacar el "shock" que aplicaría Vargas Llosa si ganaba y que, por supuesto,  fue lo primero que hizo él mismo al asumir la presidencia. 

Me resulta imposible olvidar que el candidato Fujimori de los años 90 tenía la esperanza de ser senador y resultó presidente. Le llegó un triunfo que no estaba en sus planes, un cargo con el cual ni soñaba y del que no supo desprenderse a su debido tiempo.

jueves, 10 de febrero de 2011

San Valentín, o cómo el odio se transformó en amor.

Una idea maligna, por demás inhumana que por el contrario terminó fomentando el amor y la convivencia armoniosa, es la paradoja que está en el origen de la fiesta de San Valentín, o "Día del amor y la amistad".

Fue un emperador del bajo imperio romano quien, enfrascado en guerras permanentes, quería soldados solteros en su ejército; soldados libres de ataduras familiares porque -decía- como solteros serían más eficientes en el combate. Lo que hizo este emperador fue prohibir expresamente el matrimonio de los miembros de su ejército.

La idea perversa latente en el fondo era que los soldados sin una vida sexual estable estarían hambrientos de conquista para hacer víctimas de su instinto reprimido a las mujeres de los territorios conquistados. Por cierto, no fue este emperador el primero en aplicar tan cínica estrategia: El hambre de las tropas en todos sus aspectos,  usada  como arma contra el enemigo. Es una idea pérfida utilizada en la guerra durante milenios y que hace circular el odio de modo constante como una rueda sin fin.

Cuando en Roma se prohibieron los matrimonios de soldados, y teniendo en cuenta que casi todos los hombre jovenes lo eran, un sacerdote de la naciente fe cristiana tuvo agallas suficientes como para desafiar la orden imperial, y compadecido de los enamorados,  los unía en matrimonio religioso inculcándoles el apego a la familia. Su nombre era Valentín y se le conocía como propiciador de parejas estables, parejas felices, un amante de la armonía social. Con esto ganó fama entre el pueblo y además, se cuenta que la bondad y el coraje de Valentín lograron convertir a muchos romanos de todas las clases sociales a la nueva fe cristiana.

Enterado el emperador, sentenció a muerte e hizo ejecutar al sacerdote cristiano que se atrevió a desafiarlo y a unir en matrimonio a los soldados enamorados.
Valentín murió pero sus enseñanzas habían prendido y se expandieron: Al matrimonio se llega por amor y el amor es un sentimiento digno, un bien preciado, algo por qué luchar.  Y un largo amén.

Todo este episodio se mueve entre la historia y la leyenda y el emperador en cuestión no está plenamente identificado  Siempre se le menciona como Claudio (el único emperador  de ese nombre en aquella época es Claudio II el Gótico cuyo reinado va del 268 al 270), pero es difícil ser categóricos en esto porque se trata de una mezcla de leyenda y realidad bastante cercana al mito.

Si bien el emperador de nuestra historia no trascendió, Valentín entró en el imaginario colectivo  como muestra de que el amor siempre gana. El 14 de febrero es, por su origen, el día dedicado al amor responsable. Ojo, no fue la idea original celebrar al amor furtivo  con ocupación entusiasta y masiva de hostales de alta rotación, anque también estos comerciantes aspiran a hacer su agosto en febrero. Cada quien elige su manera de venerar al santo.

Años después de su muerte, Valentín fue reconocido oficiamente por la Iglesia que lo canonizó y nombró  patrono de los enamorados.  Su fiesta estuvo en el calendario religioso hasta los años 60, pero todo evoluciona y hoy San Valentín ha pasado al calendario comercial, algo que no le impide  figurar también en las agendas personales de cada cual bajo la forma de ilusión romántica o de ideal de vida.

¿Quién no desea sentir que ama a alguien o a "algo"?  Si no es una persona, bien puede ser un intangible como por ejemplo, una causa con la que uno se ha identificado, algo que resulte tan comprometedor como el matrimonio y la familia, algo que empuje a buscar la armonía y el bien común.

Hay que ser audaces en esto de buscar el bien común. Sin ser ilusos, podríamos esperar que el próximo día 14 las campañas presidenciales nos dieran un respiro a los pobres ciudadanos acosados con sus acusaciones y zancadillas,  porque en el día del amor y la amistad, los ataques malévolos  están más fuera de lugar que nunca.      

lunes, 31 de enero de 2011

La Rosa Inexistente

"Los rosales de la avenida Abancay nunca existieron" (primera línea de una poesía de Washington Delgado) y sigue:
"Todo lo tiñó el humo de los autobuses y no hay jardín"
...
"En el aire colmado de esta calle inhumana
se hace humana la rosa
inexistente, enajenada por el humo y las bocinas"
...
Caminar por calles y barrios que agreden la vista y el espíritu, es la experiencia que debió haber inspirado en su día al poeta cuando escribió su "Canción para Artidoro", que ahora estamos recordando: Calles que no ofrecen  ni un resquicio para el espíruto: Vegetación ausente, edificios polvorientos, descoloridoas, donde todo lo tiñó el humo y no hay jardín, como lo dijo  Washington Delgado. (Cusco, 1927-Lima 2003; Premio Nacional de Poesía 1953).

Y no sólo la avenida Abancay (ahora un poco mejorada) sufre esta deshumanización; tenemos muchos barrios y calles  que poco favor hacen a los que les toca nacer y crecer en ellos. Una de las primeras fijaciones mentales de estos niños serán la suciedad acumulada por los años y el descuido. Mal equipaje para mentes en formación, les costará más que a otros ser positivos en su vida adulta.

Para aliviar la opresión que deparan estas calles, aunque sea macetitas con geranios,  molles que aceptan la escasez de agua, hierbas silvestres, todo sirve. Limpieza de muros, pintura; el arte mural podría regenerar a muchos edificios de fachada atrozmente intolerable. Así todo Lima será una ciudad genial y no sólo una parte.  

La nueva administración de Lima, que se está mostrando  creativa para afrontar los viejos problemas no resueltos, probablemente nos pueda dar el gusto a todos los que transitamos por esta ciudad para que no siga  "enajenada por el humo y las bocinas de un rio interminable de tristeza". (WDelgado) y el poeta sonreirá allá donde esté, sin duda alguna.

jueves, 27 de enero de 2011

Errores y Horrores.

Me permito transcribir un comentario que apareció hace poco en Facebook, porque es breve, útil y  además es un esfuerzo sencillo y sin afectaciones academicistas de enfrentar los horrores gramaticales que se leen en internet.

!Basta de confusiones!
"Hay" es de haber; "ahí" es de lugar; "ay" es una exclamación; "ahy" no existe; "haya" es de haber, "halla", de encontrar cosas; "alla" es de lugar y "haiga" tampoco existe.
"Haber" es un verbo. No escribas "haber si nos vemos..." sino "a ver si nos vemos".
"Botar" es tirar algo (como botar la basura) y "votar", es tu derecho.
"Esta cadena sí merece la pena, !a pegarla en tu muro!".


Ninguna autoridad suprema nos debe decir cómo hablar, o incluso escribir. Pero todo lenguaje necesita reglas porque sirve a una función, la de hacer  que nos entendamos.
 Hay excepciones, como que los literatos pueden tomarse licencias lingüísticas, porque la creación está por encima de la norma. Son expresiones que enriquecen el lenguaje, no lo destrozan, lo elevan a a categoría de arte.
Entretanto, los seres comunes y corrientes hagámosle caso a "la cadena que sí vale la pena"y escribamos lo más correctamente posible.

jueves, 20 de enero de 2011

José María Arguedas y la burocracia.

Acababa de ser nombrado director de la Casa de la Cultura Peruana,  y siendo él un intelectual nada adicto a la burocracia, necesitaba ayuda urgente.
Arguedas estaba en la etapa de conseguir gente idónea para formar su equipo de trabajo. Cuando ya había entrevistado a varias de las candidatas a secretaria para su despacho e ingresó la última, el Maestro le preguntó sin apenas mirarla, qué senador, diputado o autoridad la había enviado.
Pero !oh sorpresa! Ella llegaba sola, sin ninguna tarjeta de recomendación, sólo con un curriculum en el que mostraba estudios y experiencia. Bien osada para la época esta candidata. En todos los concursos , los aspirantes  presentaban las consabidas recomendaciones de alguien de arriba. El famosísimo tarjetazo.
Cuando escuchó que la aspirante a secretaria llegaba por sus propios medios y sin padrino, a Arguedas le cambió la actitud de apatía inicial, le sonrió a la candidata, le dio la mano y la felicitó "Qué excelente persona debe ser usted, señorita, el puesto es suyo".
Fue una relación de trabajo excelente y duradera, no se equivocó el Amauta.

Políticamente correcto

Hace pocos años la Academia sueca de la lengua  incorporó el pronombre neutro   hen a los tradicionales "han" (masculino) y ...